sábado, 23 de febrero de 2013

ES OLVIDO...

Juro que no recuerdo ni su nombre,
mas moriré llamándola María,
no por simple capricho de poeta:
por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!
Yo un espantapájaros.
Ella una joven pálida y sombría.

Al volver una tarde del liceo
supe de su muerte inmerecida,
nueva que me causó tal desengaño
que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.

Si he de conceder crédito a lo dicho
por la gente que trajo la noticia
debo creer, sin vacilar un punto,
que murió con mi nombre en las pupilas.
Hecho que me sorprende, porque nunca
fue para mí otra cosa que una amiga.

Nunca tuve con ella más que simples
relaciones de estricta cortesía,
nada más que palabras y palabras
y una que otra mención de golondrinas . . .

Hoy es un día azul de primavera,
creo que moriré de poesía.
De esa famosa joven melancólica
no recuerdo ni el nombre que tenía.

Sólo sé que pasó por este mundo
como una paloma fugitiva:
la olvidé sin quererlo, lentamente,
como todas las cosas de la vida.
~Nicanor Parra, el anti-poeta chileno.

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